Nadie le he apoyado
más que yo, hasta ahora. Por él he facilitado pistas falsas, he inventado
coartadas, he limpiado manchas de sangre y hasta he valorado, desde un punto de
vista puramente estético, las fotos que hacía a sus víctimas. Le he sido leal
como nadie, no puede negarme eso.
Por esta
razón, porque he sido una con él, sé que la pulsera de oro que encontré en uno
de sus bolsos no es un regalo como ayer quiso que creyese. La joya perteneció a
la última rubia que tuvo entre manos, pueden leerse sus iniciales en ella.
Recuerdo
ahora, como si fuese aquel día, el brillo de sus ojos y las palabras que
repetía: “¡qué bien gritaba, qué bien gemía!; nadie, hasta hoy, me había
suplicado perdón de esta manera”. Sé que la foto que la hizo no está junto a
las otras y he esperado meses, señor inspector, a que volviera a matar, cosa
que no ha hecho alegando que ella estuvo perfecta.
166 días
desde que empezó el año
166
palabras
Y bueno, el hombre encontró lo que buscaba. Déjalo, algunos nunca lo logran...
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