A
un lado del cristal el hombre, malencarado y taciturno, miró con desprecio a la
que vieja que aún pretendía ser llamada madre, pero que sólo era la infeliz que
no había tenido los huevos de plantarle cara al cabrón con el que se acostaba y
que él había matado, no hacía tanto, para hacer la justicia que se merecía el
niño dulce y sonriente que había sido y que era, maldita sea, lo único bueno en
su asquerosa vida.
Por su parte,
al otro lado de la superficie transparente y dura, la mujer, cansada y llorosa,
miró al hombre en que se había convertido su hijo, un infeliz demasiado
parecido a aquel hombre que les había arruinado la vida, el cabrón que había
muerto a manos del niño dulce y sonriente que aún ella veía, el mismo que se
había mordido las lágrimas, maldita sea, para hacer lo que había hecho, quizás
lo único realmente bueno en su asquerosa vida.
161 días
desde que empezó el año
161
palabras
Bueno, me faltan unos cuantos por leer y/ o comentar. Este en concreto me ha parecido totalmente conseguido en esa movimiento pendular de una lado al otro. Hubiera sido una gran micro en el Esta noche te cuento de junio (con el espejo o reflejo como referencia) Un abrazo.
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