Un día se
descubrió en este extraño mundo vistiendo un increíble traje espacial y
moviéndose a una velocidad más o menos constante de 365 días por año.
A medida que el
tiempo fue pasando, la finísima escafandra de piel se adaptó a su tamaño y
forma variables, asumiendo un número indeterminado de pequeños cambios que lo
habían mantenido con vida. Sin embargo, hace algunos años, justo cuando empezó
a pensar que la velocidad era demasiado rápida como para disfrutar del viaje
como éste se merecía, el traje había empezado a dar muestras de deterioro.
Hoy, casi una
vida terrestre después, cuando cada día siente más cerca el final, se pregunta:
“¿He aprovechado bien el tiempo, estoy seguro de haber vivido con la intensidad
que se merece una experiencia como es ésta, fascinante y única?”.
134 días
desde que empezó el año
134
palabras
Me imagino que son preguntas "obligadas" que todos nos haremos cuando sintamos que llega ese inevitable final...
ResponderEliminarBuena reflexión.
Me aprece genial por el tono y forma de ciencia ficción que le has dado. Un abrazo.
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