Recién
levantado de la siesta, con el pelo revuelto y las arrugas del pijama azul
impresas en su obeso cuerpo, sus adormilados ojos encontraron en el espejo una
imagen que le hirió, que era el resumen de lo que el tiempo y él mismo habían
hecho con su vida.
El odioso
recuerdo se cosió a su memoria y nada de lo que hizo desde entonces logró que
se desprendiera totalmente de él. Nada hasta el día de su boda, cuando entró en
la que iba a ser su casa llevando en brazos a su novia de toda la vida y
descubrió en el espejo de la entrada el reflejo de su cuerpo, ahora atlético y
fuerte, algo que claramente ella no se merecía.
123 días
desde que empezó el año
123
palabras
Muy bien lo de dar la vuelta al calcetín para mostrar nuestra decadencia. Un abrazo.
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