La
cama se sacudió y un abismo se abrió junto a ella. La pareja, que hasta ese
momento dormía, se despertó de golpe para descubrir con horror que estaban
atrapados en una isla rocosa rodeados de un mar de lava.
No tuvieron tiempo de preguntarse cómo habían llegado hasta allí o qué era aquello, el miedo les gritaba que aquello era el final y no dudaron en confesárselo todo.
Tras vaciarse, se abrazaron esperando que la roca en la que estaban acabase por ceder o que un nuevo temblor los arrojase al río de magma.
Algunas horas más tarde, cuando el despertador sonó y les devolvió a su vida de siempre, el hombre y la mujer no fueron capaces de mirarse a la cara, avergonzados de que una tonta pesadilla hubiese logrado de ellos una confesión tan rápida.
No tuvieron tiempo de preguntarse cómo habían llegado hasta allí o qué era aquello, el miedo les gritaba que aquello era el final y no dudaron en confesárselo todo.
Tras vaciarse, se abrazaron esperando que la roca en la que estaban acabase por ceder o que un nuevo temblor los arrojase al río de magma.
Algunas horas más tarde, cuando el despertador sonó y les devolvió a su vida de siempre, el hombre y la mujer no fueron capaces de mirarse a la cara, avergonzados de que una tonta pesadilla hubiese logrado de ellos una confesión tan rápida.
138 días
desde que empezó el año
138
palabras
A veces, las falsas alarmas sacan de nosotros lo mejor, o lo peor, depende...
ResponderEliminarLo difícil es que tu pareja sueñe al mismo tiempo lo que tú, pero, en un micro todo es posible.
Me encanta. Sobre todo lo de la pesadilla compartida. Abrazos.
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