El ama de casa
abrió el cajón de la ropa blanca y empezó a rebuscar en el fondo, donde estaban
las sábanas que hacía años que no usaba, aquéllas que había decidido convertir
en trapos.
No
muy lejos, sin perder detalle, desde su escondite entre los muros de la casa,
los fantasmas veían con estupor cómo la mujer, la que tanto y tan bien habían
asustado, los estaba dejando desnudos, reduciéndolos a la insignificancia.
Impotentes, se miraban intentando asumir que el miedo que la habían inoculado
era el estímulo que la estaba obligando a trajinar todo el día, buscando desesperadamente cansarse,
realizando tareas tan absurdas o tan peligrosas como lo que ahora estaban
mirando.
Esa
misma noche, mientras la mujer dormía, los fantasmas iniciaron su particular
diáspora, salieron en busca de esa tintorería con la que siempre habían soñado,
huyendo a prisa y en silencio de las poco favorecedoras sábanas ajustables.
151 días
desde que empezó el año
151 palabras
151 palabras
Con ese final me has hecho reír...
ResponderEliminarUnos fantasmas con sábanas ajustables ¡qué imaginación!
Pobrecillos. Te imaginas la pinta???
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