Cuando cumplió
las bodas de plata representando el mismo papel en la misma obra de teatro, una
idea se apropió de su mente: su larga trayectoria de actor no era nada si había
interpretado el mismo personaje siempre.
Sintiéndose
hastiado y preso como nunca se había sentido antes, el siguiente día que el
telón volvió a elevarse, dejó que las palabras se escapasen del libreto,
anduvo por el escenario, como si lo
explorase, y volvió a descubrir que era actor en aquella bocanada de aire
fresco que nadie le perdonó y por la que le echaron inmediatamente.
De todo eso hace
ya algunos meses.
Acaban de
llamarle para hacer una prueba, su imagen le sonríe desde el espejo y las
mariposas, revoloteando, le hacen cosquillas en el pecho.
128 días
desde que empezó el año
128
palabras
Buena forma de ver le miedo ante el cambio, me gustó mucho el tono tranquilo y alegre del final.
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