Entró
en casa, oyó ruidos en el dormitorio y empezó a pensar que sus sospechas eran
ciertas. Ya en la puerta de la habitación, descubrió al marido de su mejor
amiga, la misma que yacía en la cama desnuda e inerte junto al que era su
marido también muerto y con un tiro en la cabeza. Se quedó mirándolo en
silencio, admirando el cuidado con el que ya estaba limpiando huellas;
intercambiaron una mirada de complicidad, repasaron juntos la escena, se
despidieron, le dio las gracias junto a la puerta del ascensor y, hasta que no
hubo salido del inmueble, ella no volvió a la casa para llamar, entre lágrimas
y sollozos entrecortados, perfectamente histérica, a la policía.
118
días desde que empezó el año
118
palabras
Crímenes y cornamentas, unidos por los siglos de los siglos.
ResponderEliminarEchaba de menos una de mis secciones favoritas.
Un abrazo Luisa.
Rosy, te gusta la sangre o los cuernos????
ResponderEliminarNo sé que me sorpende más.
Ni la una ni los otros...
ResponderEliminarMe gusta PFD...