Recuerdo que
hubo un tiempo en que yo era sólo una idea, libre, hasta que él me capturó, me
lo quitó todo y me recluyó en este espacio pequeño y plano, que entonces estaba
vacío. Después, con una voluntad férrea llena de rutinas, me fue dando otra
vida, un pasado, unos recuerdos, un objetivo. Y hoy, que he admitido ser sólo
obra suya y de ningún otro, hoy que decide exponerme y exponernos, he de
confesar que no quiero salir del encierro; yo, como él, hace tiempo que a esta
celda le llamo libro.
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días desde que empezó el año
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palabras
Me encanta, Luisa. Es genial. La obra replanteándose a sí misma y aceptando que aun así desea ser lo que es.
ResponderEliminarEnhorabuena por este micro que me lo llevo en la memoria. Besos.
Muy amable, Sara.
ResponderEliminarYo quiero pensar que, las palabras que escribirmos, las que secuestramos para formar parte de un texto, al final se ponen de nuestro lado, sus raptores, y nos perdonan y nos comprendren, llegando a defendernos incluso.
Gracias
Qué bueno Luísa, un libro autoconociéndose y reconociéndose en su encierro.
ResponderEliminarMe encantó. Un abrazo.
Uno de los mejores micros que te he leído Luisa.
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