Sólo ellos las
vieron: aquellas tres letras pidiendo socorro, escritas con sangre en la acera,
junto a la ventana rota de un sótano inmundo. Las borraron orinándose sobre
ellas, entre risas; sin embargo no lograrían eliminarlas definitivamente, las
letras siguieron allí, dentro de su cabeza, junto al doloroso recuerdo de no
haber hecho nada, de quizás no haber hecho nada nunca.
Hoy, años
después, las noticias disparan directo a su memoria, las letras vuelven, están
otra vez ahí, dolorosamente vivas, escritas una vez más por alguna de las
personas encerradas en aquel sótano, exactamente las mismas. “Desarticulado un
piso dedicado a la trata de blancas. En el barrio, los vecinos… ”.
111
días desde que empezó el año
111
palabras
Luisa, da escalofríos tu relato y esa sensación que se queda en el cuerpo de angustia al sentirse cómplices por tener indicios, y no hacer nada para evitarlo.
ResponderEliminar111 palabras y ninguna sobra ni falta. Muy bueno.
Un abrazo.