Tras años de
peleas y malos tratos, iniciaron los trámites del divorcio. Sin embargo, él no
podía creer que ella hubiese dejado de quererle y que aquello fuese el final.
Un día, alguien le dijo que había visto a su mujer acompañada de un hombre,
sólo eso; y él salió corriendo hacia la que había sido su casa, dispuesto a
coserle en la piel si era preciso, a punta de navaja, un “Eres mía”.
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días desde que empezó el año
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palabras
Una posesión enfermiza, y bastante habitual... no sé dónde han aprendido los hombres a tratar así a las mujeres.
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