Aquella
tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Confieso que al principio no le
hice demasiado caso pero, en apenas unos días, empezó a tener mala cara, a
quedarse en los huesos y decidí entrar en acción.
Así
fue como tome la decisión de volver por las noches a la que había sido nuestra
casa. Me presentaba en el dormitorio conyugal e interrumpía con todo tipo de
aullidos el sueño de mi madre y de su amante siempre, eso sí, ocultándome tras
una sábana.
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días desde que empezó el año
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palabras
¡QUÉ IMAGINACIÓN!, Luisa
ResponderEliminarMe encantó.
Muchas gracias, puedes estar segura de que lo intento.
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