Oyó una voz
diciéndole que se despertase y la asaltaron imágenes de golpes e insultos. Poco
después el susurro se elevó y alcanzó en su mente la consistencia de grito.
Tuvo miedo y
eligió hundirse.
Algunas
respiraciones después, dormía profundamente escapando tanto del lacerante dolor
como de la urgente llamada.
Nunca supo si
aquello eran sueños o recuerdos, nunca supo si estaba loca o tenía miedo. Lo
importante, lo único importante, es que dejó de soñar o de recordar, sumiéndose
para siempre en un instante largo, lleno de calma, eterno.
90
días desde que empezó el año
90
palabras
A veces, nos pasamos la vida huyendo. Esta huida tal vez sea la última.
ResponderEliminarSegún lo cuenta la protagonista, sí parece su última huida, creo que ya da igual dónde.
ResponderEliminarGracias