Tan hermosa
como siempre, pensó.
El cuerpo
inerte de su mujer yacía junto a él y él, al fin, estaba en calma.
“Ya nadie
retendrá tu rostro en su retina, mi amor, nadie guardará tu imagen en su
memoria. ¿Recuerdas que te lo advertí?”, añadió, “te dije que sólo serías mía,
tú te reíste y yo te contesté que no mentía, nunca”.
62
días desde que empezó el año
62
palabras
Los enfermizos celos, qué terrible.
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