Sentado como
siempre en la playa de su isla creyó ver flotando en el agua una botella. No
era exactamente la ayuda que esperaba pero, a falta de otra cosa, cogió la barca, remó como pudo y no paró hasta tenerla
en sus manos sudorosas y encallecidas.
De nuevo en
tierra, sacó con cuidado el papelito que había en su interior y leyó: “Ahora sí
que dejo la bebida”.
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días desde que empezó el año
69
palabras
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