La repetición de
los días había hecho que perdiese la cuenta de las vidas vividas. “Cinco o
seis”, contestaba entre bostezos.
Sin embargo, sólo
por una vez, era importante saberlo.
Habían sido seis
vidas ya y cada día que pasaba era una posibilidad perdida más para disfrutar
de la última de ellas.
52
días desde que empezó el año
52
palabras
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