Entró en casa
con una botella vacía en la mano y la dejó junto a las otras.
Habían pasado
ya algunos meses pero todo indicaba que ella seguía enfadada, que no le había
perdonado aún que la abandonase en la playa de aquella preciosa isla desierta.
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días desde que empezó el año
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palabras
Gracioso, gracioso, da gusto leer relatos así.
ResponderEliminarUn abrazo.
Buen micro, Luisa.
ResponderEliminar¡Estás sembrá!
Un abrazo
¡Es muy, muy buenooo!!!! Y me estoy riendo, sí, también.
ResponderEliminar¡Beso grande, Luisa!