Estaba harto
de pedir aros de cebolla y, también, profundamente enamorado de ella. Un día lo
encontré, tenía el tamaño exacto y no pude esperar a que se enfriase.
A día de hoy
la quemadura en el dedo anular ya casi está curada y yo sigo luciendo una
sonrisa.
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días desde que empezó el año
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palabras
ResponderEliminarPedidas con las arandelas de la cocacola o con los vitolas de los puros sí, pero con un aro de cebolla...jajajaj, qué imaginación Luisa,
ME ENCANTÓ.
Un abrazo