-No
puedo creerte –me dijo-, estas arrugas que me muestras no son verdad.
Yo,
desde el fondo del espejo, veo la eternidad que no cesa de crecer entre su
mirada y la mía. No soy yo quien entrega los reflejos con retraso; es él quien,
incapaz de asumirlos, lleva años demorándolos.
51
días desde que empezó el año
51
palabras
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