Sintió como si se
hubiese abierto un telón y todos esperasen que dijese algo pero, como era su
costumbre, no se le ocurrió nada.
Por eso agradeció
que alguien moviese los hilos y pusiese en sus labios algunas palabras. Una vez
más volvió a conformarse con ser títere, dejando para otro día el comportarse
con un ser humano.
58
días desde que empezó el año
58
palabras
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