Me puse
melancólico con la décimo tercera víctima. Tenía un lunar junto al ombligo,
como la primera, y sólo por eso dejé de descuartizarla.
Miré la cara
de la mujer, era la misma, y caí de rodillas, emocionado y feliz.
El círculo se
cerraba y podría volver a empezar explorando nuevas y estimulantes rutinas.
54
días desde que empezó el año
54
palabras
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